Algunos dicen que la magnitud histórica de extraer combustible de las algas se equipara a la del Proyecto Manhattan --intento de los aliados de fabricar una bomba atómica antes que la Alemania nazi, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945)-- por su promesa de satisfacer de modo sustentable la demanda mundial de combustible para transporte.
La empresa mexicana BioFields producirá desde 2014 biocombustible a base de algas en una planta de gran escala situada a 300 kilómetros de distancia de Estados Unidos, que será su principal cliente.