Sin mucho ruido, un maíz transgénico obtenido en el cubano Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) es cultivado en forma experimental como parte de un proyecto que comprende a las provincias de Sancti Spiritus, La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba.
Las negociaciones celebradas esta semana en México expusieron las dificultades casi insalvables para obtener un firme régimen internacional de responsabilidad y compensación por daños atribuibles al movimiento transfronterizo de transgénicos.
Al reducirse drásticamente la pesca, en las próximas dos décadas puede duplicarse la cría de peces y mariscos, que aporta ya casi la mitad de los frutos de mar que consume la humanidad.