Entramos a vivir tiempos intensos y peligrosos. Dicho de otra manera: estamos en turbulencia, amárrense el cinturón. Las posibilidades de derrotar a la autocracia militarista con tendencias totalitarias al estilo cubano crecen.
Amparándose en el célebre apotegma de si quieres la paz prepárate para la guerra, el autócrata se solaza en un mar de fusiles, helicópteros, tanques, lanzallamas, bazucas y demás elementos bélicos. Su mentalidad militarista, de ordeno y mando, la trasluce en una cuantiosa inversión que forma parte del despilfarro que ha hecho de los enormes recursos de que ha dispuesto a lo largo de su autocracia.
El examen particularizado de cada rama del acontecer económico-social pone al desnudo una verdadera debacle y nuevos sufrimientos para los grandes sectores populares que al fin de cuentas ven mermar sus posibilidades ante el crecimientos del costo de la vida, la devaluación del salario real y del salario social y amenazados sus empleos.