«Por todos los problemas que vivimos a diario, muchas veces uno llega a pensar que Venezuela es un país entre comillas (o sea, un “país”, con desprecio), no como Holanda, España o Estados Unidos que son países de esos a los que uno llama un país, sin entrecomillarlos.
«Durante ese hartazgo, pocas veces se piensa en el cómo hicieron esos países para convertirse en señores países. Cierto es que muchos de ellos han estado mal y en oportunidades hasta peor que nosotros producto de guerras y arrases imperialistas. No obstante se reconstruyeron y viven una estabilidad que muchos desearíamos tener. ¿Cómo lo hicieron? Creo que empezaron aceptando y entendiendo su fracaso como sociedad para desde ahí darse a la tarea de sanar sus errores.
«En tal sentido, si muchos en algún momento consideran que Venezuela es un país entre comillas, lo primero que deben hacer es aceptar ese hecho. Y es que Venezuela tiene muchos aspectos entre comillas. Desde el punto de vista epistemológico, Venezuela no es un país de comas, sino de comillas; pues como la inflación pone la comida más cara cada vez, no permite que nadie coma, sino que tenga comillas.
«En el sentido gráfico, el signo ortográfico de las comillas (“ ”) nos recuerda algo muy nuestro. Es que si se detallan bien, las comillas parecen las pestañas maquilladas de una bella mujer venezolana.
«Por último, en el sentido corporal, cuando una persona quiere decir que algo está entre comillas, sube las dos manos a la altura del pecho, extiende los dedos medios e índice y los dobla hacia delante un poco mientras sube las cejas. Esta señal es definitivamente la misma que uno usa cuando no dispone de dinero y tiene que “rasguñar la arepa”.
«Así, una vez aceptado que Venezuela tiene cosas entre comillas, es el momento de empezar a usarlas a nuestro favor para mejorar como nación. Justo ahí es donde creo haber encontrado un uso adecuado para ellas: sirven de detectores de mentiras nacionales.
«Fíjese usted bien, la tesis aquí propuesta es que todo discurso político, para ser creíble, debe pasar la prueba de las comillas. Es decir: si las palabras claves de un discurso se ven raras al entrecomillarlas, hay que desconfiar del discurso.
«Vea este ejemplo. A continuación, se citan frases claves del gobierno tal cual fueron expresadas:
- Venezuela es una potencia energética.
- Estamos blindados contra la crisis mundial.
- Nuestro sistema bancario es sólido.
- En Venezuela hay libertad de expresión.
«Ahora, si uno le aplica la prueba de las comillas a estas frases, se puede apreciar cómo sale a relucir una cierta ironía en el discurso político. Fíjese:
- Venezuela es una “potencia energética”.
- Estamos “blindados” contra la crisis mundial.
- Nuestro sistema bancario es “sólido”.
- En Venezuela hay “libertad de expresión”.
«¿Ve? Por eso, si usted quiere tener una idea de la responsabilidad y el compromiso de cualquier político con su discurso político, aplique este sistema de comillas para formar un país sin comillas que no tenga gente diciendo: “¿comí ya?”» ¹
¹ MORALES, Reuben. Artículo de prensa de esta semana. Pp. 1-2. Caracas, Febrero, 2010.
.
SUSCRÍBASE GRATUITAMENTE A NUESTRO SERVICIO DE NOTICIAS Entre a nuestra página de INICIO www.enfoques365.net y coloque su dirección de correo electrónico en el recuadro SUS NOTICIAS EN SU E-MAIL. Siga las instrucciones y recibirá diariamente boletines con las diez informaciones del momento, a las 6 am. y 6 pm. Síganos en TWITTER: @enfoques365 ENVÍENOS SUS INFORMACIONES Y OPINIONES A
POR CORREO ELECTRÓNICO