Por Reuben Morales
¿Está cansado del estrés diario? ¿Le encantaría que el día tuviera como 28 horas para resolver todo lo que le falta? No se queje más que ya encontré la solución: Casa de Retiros "ONIDEX".
Así es, tras mucho trajinar para conseguir una cita (pues dicha casa tiene mucha demanda), finalmente tuve la oportunidad de visitarla el viernes de esta semana que pasó. Eso quiere decir que para estar allá tuve que cancelar todas las reuniones de trabajo que tenía ese día. Ya por ahí la cosa comenzó bien.
Llegué como a eso de las 7:50 de la mañana y ya había centenares de personas buscando esa misma paz espiritual que yo ansiaba. Estaban todos organizados en fila y supongo que los ponen así para que la energía de la paz fluya mejor entre todos. Me puse de último en la cola y así comenzó la experiencia: por un lapso de 7 horas y veinte minutos no tuve que preocuparme por absolutamente nada. ¡No se imaginan lo que es eso!
Primero aproveché para leer todo el periódico y un libro que tenía pendiente. Después llamé y les escribí a todos los amigos que tenía abandonados y hasta volví a sentir la sensación de hacer nuevos amigos. Es que mis vecinos de la cola eran súper agradables. Luego de casi 8 horas, la amistad entre nosotros creció tanto, que en un mes seré padrino del bebé de uno de ellos.
Ahora, en lo que respecta al plano más íntimo, también tuve la oportunidad de darme unos placeres que hace tiempo no me daba. Eso fue cuando nos movieron a un sitio en el que nos pegaba el sol directamente.
Ahí aproveché y me acosté en una acera para tomar sol y meditar. La serenidad que encontró mi alma fue tal, que me quedé dormido sin darme cuenta. ¡Qué cosa tan sabrosa! Como a los veinte minutos me desperté totalmente renovado y con un color canela que las mujeres no resisten cuando me ven.
Por eso les recomiendo esta casa completamente. La atención de los que atienden allí es muy grata. Siempre le salen a uno con detalles agradables. Por ejemplo, cuando estaba tomando sol, trajeron un carrito de helados para que pudiera comprarme uno.
Y es apenas un detallito porque al final del día, cuando ya estás por irte, te llevan a una oficina con aire acondicionado, te preguntan tus datos para meterte en la base de datos de la casa de retiros, te toman una foto y -como acostumbran en los parques de Disney y en parques como Los Aleros y La Venezuela de Antier de Mérida- te entregan un pasaporte de recuerdo.
¡Qué gente tan bonita! Gracias a ellos me siento como todo un hombre nuevo. ¡Qué bueno que existen iniciativas como ésta en el país! Desde esta tribuna, ¡felicitaciones a la casa de retiros "ONIDEX"!